Una mágica noche antes de diciembre se vistió de luces y sonrisas en nuestra querida parroquia. Encendimos la Navidad con una alegría que resonaba en el aire, llenando cada rincón de nuestra comunidad con un espíritu festivo incomparable. La risa contagiosa de los niños y niñas, la energía vibrante de los jóvenes, las miradas de amor de nuestros adultos mayores y el abrazo cálido de nuestras abuelas y abuelos fueron el alma de esta celebración extraordinaria.
Cada rostro reflejaba la emoción de compartir momentos únicos, donde la música, el compañerismo y la esperanza se entrelazaban en una sinfonía de felicidad. ¡Qué hermoso fue ver a nuestras familias unidas, disfrutando de cada instante en estos maravillosos espacios! Cada rayo de luz era un recordatorio de que el amor y la unidad son el verdadero significado de la Navidad.
Agradecemos de corazón a todos los que hicieron posible este encuentro lleno de amor y alegría. Sigamos disfrutando en familia de los momentos que nos acercan y fortalecen nuestros lazos.
Con todo nuestro cariño, les deseamos una ¡Feliz Navidad! cargada de esperanza y nuevas oportunidades para cada uno de nosotros.